Proyecto VenenZamble: Música venezolana a cuatro manos por Madrid (+video)

Marlenis Castellanos Querales/Las Palmas de Gran Canaria. Fotografías y video cortesía de VenenZamble

Marcos López, su esposa y sus dos niños, llegaron a Madrid en marzo de 2018. Los recibió su cuñada y en su casa se instalaron por un tiempo. Ella tenía un amigo con un restaurante y necesitaban alguien para trabajar en la cocina. Una semana después de arribar a la capital española, Marcos ya estaba laborando entre fogones. Allí un compañero de trabajo le dijo que necesitaba contratar un violinista para amenizar el cumpleaños de su esposa y una semana después, Marcos estaba tocando las canciones venezolanas que le pidieron los asistentes a la celebración. “Regresé a mi casa contento y feliz porque me habían pagado”

Recuerda que en Venezuela la situación para ellos era insostenible. “Teníamos dos hijos pequeños, mi esposa es veterinaria y sus cuatro hermanas estaban en Europa, así que decidimos emigrar a España porque era más fácil homologar el título y por el idioma. Pedimos prestado dinero, vendimos lo que teníamos y así pagamos los pasajes», recuerda Marcos.

Una sección de ensayo del cuarteto Venenzamble

El “toque” musical en la fiesta, le dio la idea a Marcos: “Se me prendió el bombillo y le dije a mi esposa que debería hacer un grupo de música venezolana. Y así empezó Venenzamble. Mi esposa y yo hicimos el logotipo y elegí el formato con clarinete, maracas, cuatro y bajo”, recuerda.

Al comienzo lo acompañaban dos músicos: uno en el cuatro y otro en la percusión. Éste último, traía un cajón y fue buena idea incorporar ese instrumento al grupo. Por razones de trabajo, ambos se retiraron pronto.

El sabor y colores son exquisitos al sonar en conjunto

—Me quedé solo y continúe mi trabajo hasta que en 2019 llegó Luis Javier Bazán a Madrid y nos reunimos. Yo tenía pendiente un contrato para amenizar una comida en unos meses, le comenté la idea y Luis Javier se incorporó como cuatrista.

Luis propuso ensayar en el Parque El Retiro, al mes de estar allí, pasó Alí, se acercó para decirles que era percusionista. Así se incorporó el tercer integrante del equipo. Estuvieron tres meses en el parque, además de ensayar, les daban propinas. Desde 2022, está Roberto Leal (contrabajo), a quien Marcos conoció en una presentación que hicieron de música clásica.

Explica López que el formato del grupo es el clarinete, el cuatro venezolano, el contrabajo y la percusión (maraca, contrabajo, charrasca y cajón flamenco).

“El sabor y los colores que da el grupo son muy exquisitos al sonar en conjunto. La receptividad del público es genial. En vivo, cuando sonamos, gustamos mucho. La gente se siente feliz, baila, canta y recibimos muchos mensajes por las redes sociales”, dice.

Para Marcos, lo más difícil de esta labor es que los músicos se enamoren del proyecto. Con este cuarteto lo logró. Comenta que tampoco es fácil conseguir contratos y cuadrar los tiempos para ensayos y eventos. El trabajo de gerencia musical no es nada fácil. “Este año hemos tenido dos invitaciones muy importantes para darnos a conocer. Me llama mucha gente para presentarnos en eventos privados y públicos. Nadie nos financia. Yo busco el trabajo para todos. También toco en la calle, en el metro… No me da pena decirlo. Soy un músico versátil. Toco en muchos lugares diferentes. Eso, a veces, otros músicos no lo entienden”, dice mientras reflexiona sobre el tema:

—En Argentina hay grupos de música venezolana con venezolanos y argentinos, en Japón hay gente tocando nuestra música. Eso quiere decir que la música venezolana se está enriqueciendo. Que está creciendo—puntualizó, Marcos

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